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Comunalidad, Resistencia Indígena y Neoliberalismo en el Sur de México

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Fecha de publicación: 
Miércoles, 4 Noviembre, 2015
Por: 
Georges Lapierre

Congreso Internacional de COMUNALIDAD 2015 - Puebla

 

Homenaje a Juan José Rendón Monzón

 

 

Juan José Rendón y la Comunalidad

 

Encontré por primera vez a Juan José Rendón en1997. Habíamos llegado en un velero de 12 metros para encontrar a los zapatistas, para intercambiar mensajes de lucha entre Europa y México, tuvimos que buscar un barco y un capitán, fue toda una aventura, sobre todo una aventura humana. El barco llegó a Huatulco, así empezamos a conocer la costa pacífica de Oaxaca y el Istmo de Tehuantepec. Fue Fernando Soberanes de la CMPIO1 quien me presentó a Juan José Rendón, me acuerdo bien de esas visitas amigables en su pequeño y austero cuarto, me hablaba de la Comunalidad y sobre todo intentaba acercarme a una realidad compleja, fluctuante, diferente, una muy otra, de una gran riqueza humana y espiritual. La lectura del libro de Carlos Manzo dando la palabra a la gente del Istmo me ha hecho recordar esos encuentros.

Es esta realidad, la realidad de las pequeñas comunidades campesinas alrededor de Cholula que están siendo, hoy día, amenazadas por el proyecto del gobernador de Puebla, Rafael Armando Valle, de construir un centro comercial y un hotel de lujo de no sé cuantas estrellas en el lugar sagrado, en el santuario de la Virgen de los remedios. Antes, Cholula era la ciudad de las pirámides, después de la conquista fue invadida de iglesias, las comunidades campesinas seguían guardando su relación con los dioses y seguían las peregrinación a los santuarios cada año, Tonantzin o la abuela Toci habían tomado el lugar de las diosas primordiales como la Madre-Tierra y después la Virgen de los Remedios toma el lugar de las diosas aztecas, pero cuando el lugar será cubierto de cemento, de centros comerciales y de hoteles de cinco estrellas ¿Dónde habrá quedado la espiritualidad ? El proyecto del gobernador anuncia la desaparición, el escamoteo de una realidad humana, el de las comunidades campesinas de la falda del Popocatepetl.

Juan José Rendón era lingüista, muchas veces lo vi trabajando con maestros indígenas para rescatar la lengua de los pueblos y escribirla, era un universitario que vivía al servicio de la gente, como también lo hizo Andrés Aubry. Un falso universitario pero si un verdadero luchador social organizando talleres de dialogo cultural (en este congreso de Comunalidad encontramos pocos luchadores pero si muchos verdaderos universitarios). Juan José Rendón ofrecía una visión pragmática de lo que es la comunalidad: la comunalidad no tiene sentido si no se defiende o si no se refuerza o se construye o reconstruye.

Vemos a la comunalidad como un modo de vivir de los pueblos indígenas de Mesoamérica en tiempo poscolonial. Podemos precisar y extender esta primera definición y decir que “es vivir de una manera colectiva con la consciencia de ser parte de un grupo social bien definido por las costumbres, y muchas veces, por el idioma”.

Esta colectividad  va de la aldea a la comunidad, y de la comunidad al pueblo – Binni zá, Ayuujk, Ikoot, Chontal, etc. Podríamos añadir también que este sentido de pertenencia a una colectividad bien determinada se profundiza con la memoria histórica compartida. El modo de vivir de los pueblos indígenas de Mesoamérica es colectivo con un sentido fuerte de pertenencia a un grupo social bien definido, o, mejor dicho, a una sociedad bien definida: un espacio humano de intercambios mutuos, de usos (como el uso de una lengua propia) y costumbres, es un espacio bien reconocido y limitado. Es la colectividad vista también como sujeto y sobre todo como sujeto histórico, buscando y encontrando una manera de seguir en su ser y sobrevivir como sujeto, resistiendo, luchando contra las fuerzas adversas, resistiendo frente a la corrupción de su manera de ser y actuar. 

La comunalidad es el arte de vivir en colectividad, dentro de una colectividad humana con su espíritu propio y sus obligaciones. Una manera de ser hombre o mujer que no se limita al individuo aislado pero que se extiende a la persona vista como un ser colectivo, como humano-pueblo, el ser ayuujk, el ser ñuhu, el ser Binni zá, etc.

El sentido de un grupo, de una sociedad como el sentido colectivo es práctico, se construye y se expresa en la participación de la vida colectiva: asamblea, tequio, mano vuelta, participación en cargos y sobre todo en la fiesta, que es la expresión más fuerte del colectivo, y del ser colectivo, intercambiando con otros grupos humanos, invitando a los demás, a otras comunidades, a otros barrios. 

Este sentido de pertenencia a una comunidad de pensamiento, que es lo sagrado, lo espiritual, se extiende al territorio, a todo el entorno: la milpa, el monte con sus plantas medicinales, el bosque y sus animalitos y sus plantas, el sol, la luna, las estrellas, son elementos de la vida colectiva , no podemos separarlos, son parte de la vida social, hay un intercambio orgánico, una respiración, una relación reciproca, muy estrecha entre un pueblo y su entorno, entre el ser humano y la tierra, su geografía – los ríos, las montañas, las lagunas, el mar, el desierto – así como lo sugiere Eliseo Reclus o Carlos  Manzo en su libro El Istmo de Tehuantepec de la Economía Mundo a la Aldea Global. Tocar al entorno es tocar a la colectividad, es atentar contra una vida social que se desarrolla en simbiosis con su entorno geográfico. 

En este sentido podemos ver a la comunalidad como un punto de vista sobre el mundo y sobre lo humano: vivir en el seno de una colectividad donde los demás están al horizonte de nuestro pensamiento, es una concepción del ser humano que no es visto como un individuo aislado, sino todo lo contrario, la persona se encuentra en el centro de una telaraña de relaciones, de parentesco, de padrinazgo, de vecindad, con su milpa, con los animales, con la tierra, con la virgen, con el sol, con el cristo, con la lluvia, con el rayo, con el cristo negro, con los santos, un telar de obligaciones, un juego de don y de vuelta, una cadena de cargos debidos a esta amplia comunidad cósmica, humana y no humana, de donde los seres humanos vienen. Esta concepción del ser humano como sujeto de intercambios con los demás también sujetos se opone al individualismo que reina en el mundo capitalista.

 

La universidad versus la pluriversidad


La diversidad versus la unidad;  la pluralidad versus la uniformidad; el Uno versus la variedad; son como las dos opciones de la humanidad y de su historia, como una respiración: una multiplicidad de idiomas, el zapoteco y cuatro o cinco variantes, el mixteco y unas cuantas variantes, el chinanteco, el chatino, el chontal, el mazateco, el zoque, el mixe, etc., etc., no sé cuántas variedades de maíz existen en Oaxaca y en todo México, sin embargo, con Monsanto y el maíz transgénico tendremos una solo tipo de maíz… y una lengua única, que dentro de poco será el inglés. 

Un mito Tupi-guaraní hablaba de dos diluvios, decía que al principio, después del primer diluvio, la tierra era plana, horizontal y uniforme pero, con el segundo diluvio, aparecieron las montañas, las valles, los llanos, y con esta diversidad geográfica apareció la humanidad verdadera hecha con una multiplicidad de sociedades diferentes unas de las otras. La corriente de la uniformidad es fuerte, implacable pero la otra corriente de la diversidad, de la multiplicidad también es fuerte y real. 

La idea de la comunalidad esta ligada a la idea de la diversidad, al reconocimiento del otro, de la otra comunidad o del otro pueblo. Los zapatistas, por ejemplo, aceptan y reconocen a la sociedad mestiza occidentalizada, esperaban y exigen solamente ser respectados y reconocidos.  Un mundo donde caben otros mundos. Los indígenas del otro lado del mundo, de Australia, dicen lo mismo; ellos viven conforme a la Ley de la Alianza y de los encuentros ceremoniales, grandes espacios de intercambios entre tribus, intercambio de danzas, de cantos, de saberes, de pinturas. La sociedad humana empezó por el don. Nunca jamás un cazador (que sea de la Amazonia como los guaranís o de África Ecuatorial como los Pigmeos o de Siberia como los Toungouses) caza para si mismo, siempre caza para los demás, para la colectividad y él va a recibir de los otros cazadores lo que ellos cazaron para todos. Podemos pensar que al principio la sociedad, lo que yo llamo una comunidad de pensamiento, descansaba sobre el intercambio mutuo entre  sus miembros, el don y el don de vuelta, conforme a sus propias reglas.

Cuando dos pueblos se encontraban tenían dos opciones: La primera opción era buscar una alianza en el respeto mutuo y crear ceremonias de intercambios lujosos como el potlach (de los indios del Norte de América) o la kula (de los indígenas del Pacifico Sur). En la Segunda opción, intentar someter al otro. El primer  momento de la uniformización corresponde al nacimiento del Estado con los reyes sagrados y los imperios teocráticos. El pueblo dominante constituye la aristocracia (por ejemplo en Mesoamérica, los Nahuas) y los pueblos dominados se encontraban en una relación de subordinación; era el primer paso, había todavía un reconocimiento del pueblo dominado y la nueva sociedad en formación descansaba sobre la complementariedad y la dualidad; el rey sagrado estaba cargado de la armonía y de la unidad del conjunto.

El último paso descansa sobre la servidumbre y la relación sujeto-objeto, va con la desintegración de los pueblos, la corrupción de la vida colectiva, y podemos decir, de la vida social en general. Eso es lo que llamamos el capitalismo.

 

El capitalismo y la guerra contra la humanidad


El progreso, el bienestar, el desarrollo, todo eso hace parte de la ideología del capitalismo y esa ideología esta en crisis, nadie cree esas mentiras, pero no sé si el capitalismo en si mismo como dinámica anti-social esta en crisis ¿Pero que es lo que llamamos el capitalismo?

Diría yo que el capitalismo es la actividad mercantil que escapa a todo control, escapa al control de la sociedad y al control del Estado (hoy en día, son los Estados que están al servicio del capitalismo, es el capitalismo que controla a los Estados).

El capitalismo es el punto de vista del gran comerciante sobre el mundo que se impone como punto de vista único; es su idea del intercambio, el intercambio mercantil, que se impone como la idea dominante, toda poderosa. El capitalismo es el totalitarismo de una idea, de un punto de vista único, el punto de vista o la idea que tiene el gran negociante y con el poder, con la fuerza de esta idea todo se vuelve mercancía, hasta el aire, el agua, el sol, la tierra, el petróleo, el oro, el uranio… En el mundo mercantil todo es mercancía hasta los seres humanos, los jugadores de futbol, las tortugas, las iguanas, los chapulines, todo tipo de animales, las plantas, el átomo… Es decir la fuerza de una idea, su poder enorme, una idea sencilla en la cabeza de unos cuantos hombres y mujeres de grandes negocios, sometiendo todo a su punto de vista,  eso es el capitalismo.

Lo que anima al ser humano en resistencia es el pensamiento del intercambio a un corto, a un mediano o largo plazo (su proyecto, es vislumbrarse a futuro); es lo que anima al cazador Toungouse o Guaraní o pigmeo, es lo que anima al sembrador de maíz, de trigo o de arroz: intercambiar con los demás, vivir una relación social a través de un intercambio recíproco. Lo que anima al comerciante capitalista es el intercambio a futuro de las mercancías, es lo que llamamos la especulación (en las bolsas de Londres o de Nueva York etc. Esos templos modernos del pensamiento). Ese tipo de intercambio no tiene la dimensión social del intercambio recíproco que existe dentro de una colectividad, todo lo contrario, lo corrompe, su fin es la de satisfacer una demanda privada.

Braudel opone los pequeños vendedores de un mercado local donde muchas veces se practique el trueque a las grandes transacciones. Los primeros grandes mercaderes de alto nivel empezaron a aparecer con los imperios teocráticos con el fin de satisfacer  una demanda privada de la aristocracia en artículos de lujo (plumas, joyas, ropas, etc.). Estos grandes comerciantes estaban reconocidos por el poder pero también vigilados y controlados, no debían rebasar su rango o su condición (en el imperio azteca eran los pochteca). Los grandes comerciantes se emanciparon del control de los Estados solamente en el Renacimiento, al final de la Edad Media en Europa y empezaron a conquistar el mundo.

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