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El subimperialismo brasileño en Bolivia y América Latina

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Fuente del artículo de prensa
Autor del artículo de prensa: 
Mathias Luce *
Fecha de publicación: 
Martes, 9 Noviembre, 2010

Hace casi cinco años, luego de la Nacionalización de los Hidrocarburos en Bolivia el Primero de Mayo de 2006, el periódico El Juguete Rabioso reveló en primera plana que Petrobras había llegado a controlar el 45,9% de las reservas probadas y probables de gas, el 39,5% del petróleo y las dos refinerías del país, y que este proceso se llevó a cabo a través de medios más que cuestionables, como por ejemplo la migración de ex gerentes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos hacia Petrobras Bolivia. En ese momento salía a la luz pública el descubrimiento de grandes reservas en los megacampos de San Alberto y San Antonio, recién adjudicados a Petrobras. Todo eso contribuyó al surgimiento de una corriente crítica que confrontó al poder subimperialista del capitalismo brasileño.

En la coyuntura actual, esta misma tendencia subimperialista persiste en otros rubros, y se manifiesta a través de presiones para la construcción de la represa de Cachuela Esperanza y de la carretera bioceánica que responden a las necesidades de la alta burguesía brasileña, que ambiciona energía barata y minimizar tiempos y costos del viaje de la soya brasileña a los mercados de Oriente. El objetivo es reducir los costos del capital constante y el tiempo de rotación del capital, proveyendo a los grandes exportadores de Brasil una ganancia extraordinaria a través de una mayor valorización anual de la plusvalía.

En la actualidad, el capitalismo brasileño controla un porcentaje importante de las principales fuentes de divisas de los países de la región: los hidrocarburos en Bolivia; la minería en Perú; la ganadería y los frigoríficos en Uruguay; la energía de Itaipu y la soya en Paraguay. Argentina que disputaba el liderazgo de Cono Sur con Brasil ha tenido importantes ramas absorbidas por grandes empresas brasileñas en estos años.

Empresas como Petrobras, Vale, Votorantim, Odebrecht, Gerdau e Friboi se han convertido en grandes multinacionales listadas en los rankings de la UNCTAD; incluso han comprado empresas estadounidenses y canadienses; han incrementado los activos bajo su propiedad en el exterior y han participado activamente de la apropiación del botín de las privatizaciones en Latinoamérica, ya sea mediante fusiones y adquisiciones, con privatizaciones disfrazadas como los contratos de capitalización; y en algunos casos incluso suplantado la presencia del capital estadounidense y de otros países del imperialismo dominante.

Hoy en día el capitalismo brasileño controla el 50% de la inversión directa en Sudamérica y genera procesos masivos de despojo y proletarización de nuestros pueblos de modo tan funesto como el imperialismo dominante. Es el caso de la Odebrecht en Ecuador que arrebata territorios a los pueblos indígenas e impone megaproyectos como trasvases de ríos para regar monocultivos privados destinados a la exportación. Leer mas

* Profesor de Economía Política Internacional de Brasil;
versión ligeramente modificada de la ponencia presentada en el Foro
“¿Socialismo del Siglo XXI o capitalismo por otros medios?”, auspiciado
por el Foro Boliviano de Medioambiente y Desarrollo (FOBOMADE), La Paz,
29 de octubre de 2010. 

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