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Gases y petróleo de esquisto

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Gas de esquisto: revolución energética, amenaza ecológica

Fecha de publicación: 
Sábado, 23 Julio, 2011
Por: 
Sylvain Lapoix

Discretamente iniciada en Francia, la carrera al gas de esquisto podría dar la independencia energética al país, sin embargo el costo sería desastre ecológico.

En el norte de Texas el yacimiento de Bamett Shale ha desatado una nueva fiebre del oro gris. Cada mes, millones de m3 de gas son extraídos de las capas profundas de rocas de esquisto, bajo la cuida de Forth Worth. Torrentes de gas drenados por miles de camiones. Una actividad que, añadida a los desechos de las refinerías, contamina más que todo el trafico automóvil de esa cuidad de 725000 habitantes, según un informe realizado en enero de 2009 por el profesor Al Amendariz, nuevo administrador de l’EPA (Agencia de protección del medio ambiente americano). Este valioso gas, ha sido encontrado por algunos de los habitantes de Fort Worth a la salida de su grifo. Su agua contiene incluso residuos de productos químicos inyectados en los pozos, según análisis independientes llevados a cabo por el documentalista americano Josh Fox. Nuevo entrante en este Eldorado energético, Total ha adquirido al comienzo del año 2010, 25% del más grande explotador de Barnet Shale, Chesapeake, por un importe de 600 millones de euros, y prevé invertir un millón más para nuevos pozos. Sin considerar los compromisos financieros que el mismo grupo petrolero planea en Francia.

Desde el comienzo de la primavera el gigante petrolero francés y Texan Schuepbach pueden explorar libremente 9672 km2 en el Sur de Francia, un terreno de prospección grande como Gironde. Firmados por Jean-Louis Borloo, tres permisos exclusivos de prospección (Permiso de Montelimar, Permiso de Nant, Periso de Villeneuve de Berg) diseñan una gigante V, de Montelimar al norte de Montpellier, bajando al oeste, a lo largo del parque natural de los Cévennes.