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México : los afectados ambientales exigen justicia

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V ANAA ChichicuautlaV ANAA Chichicuautla"Aquí, las enfermedades graves se han vuelto comunes (...) Algunos mueren muy jóvenes (...) Cáncer, insuficiencia renal, enfermedades respiratorias, abortos, malformaciones genéticas, dermatitis, conjuntivitis... Desde hace muchos años respiramos, comemos y absorbemos por la piel las diferentes sustancias tóxicas cuyas dosis son desconocidas, pero los efectos que tienen en nuestra salud dicen mucho de su importancia. Reconocemos los diferentes olores: si el viento sopla del norte, son los olores del basurero; el viento del sur tiene olor de huevo podrido, es el río; cuando el viento viene del oeste, trae el humo de las fábricas o del incinerador. Pero nos acostumbramos y todo lo sentimos como normal. Lo grave es que los humos y polvos del corredor industrial, no son sólo olores apestosos pero inofensivos. Son mortales"[Para saber más : www.aldeah.org/es/mexico-salto-vida].

El pueblo de El Salto está situado en la zona industrial del área conurbada de Guadalajara, Jalisco. 219 industrias de todo tipo -petroquímicas, metalmecánicas, manufactureras, electrónicas, agroalimentarias, de construcción- concentradas en un pequeño perímetro llamado pomposamente el "Silicon Valley de México" avientan sus aguas usadas al río Santiago, ahora muerto, recubierto de una espesa espuma blanca que se forma al pie de una cascada de agua fétida. Además de los desechos industriales, el río recupera también la mayor parte de las aguas negras no tratadas de la segunda ciudad más grande de ese país.

Los habitantes de El Salto pagan caro el sueño del progreso neoliberal que no les aporta ni siquiera la seguridad de un empleo. Su infierno cotidiano no es más que un ejemplo entre muchos. Los campesinos de Oaxaca, de la Sierra Norte de Puebla y de otras regiones de México luchan por conservar las variedades de maíz nativo, frente al avance de semillas transgénicas, cuya experimentación está autorizada en el país desde octubre pasado. Los habitantes de la Magdalena Contreras, una delegación de la capital mexicana, buscan resguardar el último bosque del Distrito Federal, amenazado por los apetitos de sus ricos vecinos en Santa Fe, y se oponen al proyecto de una autopista que tendría por consecuencia la expropiación de sus tierras a los habitantes de los barrios populares. Los pueblos y comunidades del Consejo de los Pueblos del Estado de Morelos denuncian las construcciones en serie de urbanizaciones que los privan de agua. En los estados de San Luis Potosí y de Oaxaca, se lucha contra los proyectos de minas a cielo abierto. La lista es larga. Los días 7 y 8 de noviembre pasado (2009), fueron más de mil delegados de estas comunidades, pueblos y organizaciones, originarias de 15 estados del país, los que se reunieron en Chichicuautla (valle de Perote, en el estado de Puebla), una de las 26 comunidades víctimas de la contaminación generada por la estadounidense Granjas Carroll, filial de la primera empresa en el mundo en cría de ganado porcino (Smithfield Foods). La asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA) nació en agosto de 2008, impulsada por una treintena de comunidades afectadas y con el apoyo de un grupo de universitarios de la UNAM . En Chichicuautla tuvo su quinta edición.
"Nuestras gestiones ante las autoridades estatales y federales se quedaban sin seguimiento, igual que nuestras denuncias en los medios de comunicación. Las únicas respuestas que habíamos recibido han sido la represión, amenazas, secuestros, desapariciones...", explica Saúl Roque, del Consejo de los Pueblos de Morelos, "la ANAA nace de nuestros encuentros con profesionales comprometidos (abogados, universitarios, especialistas) y también porque nos dimos cuenta hasta qué punto el intercambio de experiencias entre las comunidades afectadas era útil". Experiencias de las luchas victoriosas tanto como de las dificultades y fracasos, pero también de las alternativas que ciertos movimientos intentan, modestamente, instaurar. ¿Los objetivos de la ANAA? "Construir nuevas formas de organización para resolver los problemas de desarticulación de las luchas locales, elaborar acciones comunes y crear alianzas, impulsar las dinámicas regionales, crear órganos de comunicación propios, estimular el intercambio de experiencias, formarnos técnica, política y económicamente, profundizar nuestras relaciones con las redes de profesionales e investigadores solidarios, luchar juntos contra la desconfianza y el oportunismo y, finalmente, hacer que nuestras resistencias sean visibles en todas las regiones del país y en el mundo", enumera Saúl Roque. O incluso, como le gusta repetir a Graciela González, miembro de la agrupación "Un Salto de Vida" (de El Salto): "conocernos y reconocernos", lo que no es poco frente al sentimiento de impotencia ante un Estado corrupto, al servicio de las empresas privadas y sordo a las demandas de los pueblos; para intercambiar mensajes de esperanza y de lucha, para compartir su voluntad de actuar, en contra y a pesar de todo.
"Se niegan a aceptar el destino de hombres-basura que las trasnacionales les reservan", comenta Silvia Ribeiro, periodista del diario La Jornada, "sus lugares de vida -destruidos- son lugares emblemáticos, lugares desde donde uno ve al mundo tal y como es".

Desde el comienzo, los movimientos locales y regionales que componen este gran movimiento nacional reivindican su carácter horizontal, donde todas las luchas son iguales y todas las formas de organización son respetadas, sin jefes ni líderes, por y para las comunidades en lucha. A menudo decepcionados por los partidos políticos y desconfiados respecto a las tentativas de instrumentalización de sus combates con fines electorales, no desean que éstos participen en las discusiones de la asamblea, como tampoco las grandes ONG. "No es una posición categórica - comenta Jorge Regalado, un investigador de Guadalajara -, no cierran la puerta a toda relación con los partidos, pero ésta no debe ser una relación de subordinación. Los tiempos de movimientos sociales son distintos de los de los partidos políticos, sobre todo cuando estos partidos son ante todo partidos electorales. Asimismo, una ONG debe contentarse con abastecer un apoyo, pero no querer dirigir el movimiento. En cuanto a la colaboración entre los movimientos populares y los científicos comprometidos, si las aportaciones de estos últimos pueden ser importantes -particularmente en términos de ayuda técnica-, no deben ponerse "por encima" de los movimientos populares y enarbolar su arrogancia de expertos. Este movimiento es, ante todo, un movimiento de los pueblos y de las comunidades". Así, si la iniciativa de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (www.unionccs.net) de crear un observatorio de los conflictos socio-ambientales es plebiscitada por los movimientos sociales, éstos demandan también tener más visibilidad sobre este trabajo y que la información no circule en un solo sentido.
Sin embargo, existe una diferencia entre esta voluntad de independencia, confirmada de nuevo en la última asamblea, y la realidad del movimiento. Porque, aun si las reglas internas prohíben la participación de los partidos y no aceptan a las ONG más que a título de observadores, la asamblea sigue siendo un espacio ciudadano abierto, donde las tensiones son inevitables.
Todos estos debates tuvieron lugar en la 5ª. ANAA, igual que el debate sobre la organización del movimiento, donde la exigencia de la horizontalidad era todavía muy visible. El reto es grande, pues el movimiento crece y la asamblea recibe sin cesar a nuevos participantes. La coordinación se vuelve necesaria, así como la exigencia de la eficacia de estos encuentros y del trabajo en redes. En efecto, la principal razón de ser de éste se sitúa en la avanzada de las luchas concretas de quienes lo componen y la participación en las asambleas representa gastos y una inversión de tiempo importante para estas comunidades desprovistas de medios financieros y cuyas agendas de luchas locales no esperan. Por ello, la 5ª. ANAA inauguró la creación de un Consejo Nacional, instancia de coordinación integrada por los delegados de las comunidades y organizaciones participantes en la asamblea. Asimismo, tres comisiones temáticas fueron creadas: Difusión y enlace, Formación e intercambio de experiencias y una Comisión jurídica y técnica. La asamblea nacional, abierta a todos, sigue siendo el único órgano de toma de decisiones y no se reunirá, en lo sucesivo, más que una vez al año, dando prioridad a los coordinadores y asambleas regionales.

Por Anna Bednik
Publicado en FAL Magazine, Francia
Diciembre de 2009
Traducción: Cecilia Franco

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